02 Oct

¿Pueden darse cambios cambios positivos tras pasar por un Cáncer?

La premisa para responder a esta pregunta que parece tan importante y pretenciosa, es aumentar la supervivencia. Permítanme iniciar este artículo con una perogrullada. Estar vivo parece influir mucho en producir cambios positivos tras padecer esta enfermedad.

Vivimos en una época envidiable para el tratamiento del cáncer: cada día se descubren nuevos avances médicos que aumentan considerablemente las tasas de supervivencia. Por suerte, morirse de cáncer va a ser cada vez más difícil.

No obstante, contengan los ¡¡hurra!!, las trompetas y fanfarrias y guarden el confeti para el cumpleaños. Esta mayor supervivencia no se traduce directamente en mayor bienestar o calidad de vida. De hecho, un tercio de los afectados supervivientes, expresan un malestar psicológico que se mantiene en el tiempo.

En la práctica, los esfuerzos actuales de la psicología científica y los psicooncólogos están pasando de tratar los aspectos disfuncionales o deficitarios de las personas afectadas, a desarrollar fortalezas y virtudes humanas o aumentar la capacidad de tener cambios vitales positivos. Es decir, que las personas desarrollen crecimiento personal al afrontar situaciones vitales y salir fortalecidas.

Psicólogos clínicos del Institut Català d’Oncología, la Universitat de Barcelona, la Universitat Autònoma de Barcelona y el Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge,  han publicado los resultados de un estudio sobre los efectos positivos de la psicoterapia en pacientes de cáncer. La referencia del artículo completo y dónde encontrarle, puede verse en la nota a pie[1].

Este desarrollo positivo personal, se describe como Crecimiento Posttraumático (CPT) y, en el cáncer, describe los cambios que pueden aparecer en las personas que atraviesan esta enfermedad. Este crecimiento se concentra en 5 áreas vitales en las que se manifiesta esta resiliencia:

  • Considerar nuevas posibilidades en la vida
  • Mejoría en las relaciones personales
  • Mayor importancia a la espiritualidad
  • Mayor fortaleza personal
  • Más aprecio por la vida

Las personas que desarrollan estas características muestran mayor adaptación (no resignada) a la enfermedad, menos síntomas emocionales y menor sintomatología posttraumática.

[1] El artículo completo está en: International Journal of Clinical and Health Psychology. Ochoa, C.; Castellas-Grau, A; et alt. (2017). Positive Psichoterapy for distressed cancer survivors. Posttraumatic growth facilitation reduces posttraumatic stress. En International Journal of Clinical…: 17:28-37. doi: 10.1016/j.ijchp.2016.09.002

¿Existen superpersonas más propensas a desarrollar crecimiento posttraumático que otras? Por suerte, la respuesta es positiva. Más aún, son características personales, sociales y médicas las que facilitan este crecimiento, tales como:

  • El cáncer supone una mayor ruptura con sus planes de vida (personas jóvenes)
  • Tienden a mostrar mayor afectación emocional (generalmente mujeres)
  • Cuentan con un apoyo y soporte social de calidad
  • Tienen algún tipo de afiliación religiosa (supone más soporte emocional)
  • Características médicas son menos influyentes, si bien la incertidumbre y amenaza potencial que sienten los afectados en estadios I y II, fomentan cambios vitales positivos

Vistas estas buenas noticias, la pregunta sería: ¿y si no soy una superpersona de esas? ¿se puede facilitar el crecimiento a través de un tratamiento psicológico? Este grupo de investigación parece haberlo constatado. De hecho, se han elaborado terapias psicológicas específicas, como la Psicoterapia Positiva Grupal, donde se favorece la asimilación de la experiencia oncológica (buscar un reequilibrio emocional) y un mejor afrontamiento de lo vivido. Otros objetivos son potenciar los procesos de acomodación y transformación personal tras la enfermedad. Se potencian cambios profundos en la visión de uno mismo, los demás y el mundo, como resultado de las preguntas que la enfermedad produce: muerte, relaciones, consecuencias…

Los resultados muestran no solo un crecimiento personal, sino que reduce los niveles de estrés posttraumático y de malestar emocional.

Aunque estemos muy lejos de sentirnos afortunados por tener un cáncer, nadie dice, ¡bieeeeen, que gran oportunidad para producir cambios vitales positivos en mi vida…! Pero ahora, al menos sabemos que podemos experimentar un crecimiento posttraumático y además, cómo hacerlo.

¿Qué falta? Implementar estas terapias en el Sistema Nacional de Salud y hacerlas más accesibles a la población afectada. Muchos lo agradeceremos y elevaremos nuestro bienestar y calidad de vida. ¿Se lo tendremos que pedir a los Reyes Magos?

José Luis Vázquez Leñero

Especialista en Psicología Clínica

Vocal de EuropaColon España

depsia@ono.com